Hemos avanzado mucho en el arte y en la ciencia de la odontología
estética con la ayuda de porcelanas mejoradas y más fuertes,
composites más translucidos y resistentes y con excelentes adhesivos
dentinarios.
Como dentistas estéticos, constantemente encontrando nuevas técnicas
para el diagnóstico y tratamiento para lograr bellas sonrisas de una
manera más predecible. Con la ayuda de los rayos láser para tejidos
blandos, cirugías periodontales estéticas e incluso implantes,
podemos lograr virtualmente una bella sonrisa para cualquier
persona. Pero, a pesar de este esfuerzo y de los recursos invertidos
para mejorar las sonrisas, algunos pacientes e incluso nuestros
colegas podrían preguntarse si es necesario tanta investigación
esfuerzo e inversión económica en la odontología cosmética, o si la
sonrisa del paciente es realmente tan importante o si no sería mejor
emplear este dinero en una causa más importante.
La evaluación de estudios publicados en revistas de psicología y
literatura no dental, nos permite entender los efectos
socio-emocionales que la sonrisa tiene en nuestras vidas.
Los seres humanos son primero y sobre todo criaturas sociales. Mucho
de lo que nos hace ser como somos tiene que ver con nuestras
relaciones con otras personas; todo lo demás es subyugado a nuestras
emociones acerca de nosotros mismos y de lo que pensamos que otros
sienten acerca de nosotros. Debido a esta básica necesidad de ser
apreciados y entendidos, se ha investigado mucho sobre el tema de
las relaciones humanas y de cómo mejorarlas. Dale Carnegie escribió
en su libro “Cómo ganar amigos e influenciar a la gente",
acerca de la importante necesidad humana de relacionarse con los
demás y cómo las relaciones sociales pueden llevar al éxito en la
vida y en los negocios.
Carnegie
dedicó un capítulo completo de su libro a la importancia de la
sonrisa, mencionando que es “el gran secreto de negociar con
las personas”.
En este apartado el autor insiste en la importancia de sonreír
para crear una buena primera impresión. En un estudio
realizado por la Universidad de Oxford y el Instituto
Politécnico de Virginia para evaluar el método que las
personas usan para identificar parejas cooperadoras, se
investigaron los efectos de una sonrisa; los resultados
indicaron que las sonrisas pueden provocar cooperación entre
extraños en una corta interacción. En otras palabras, una
sonrisa puede, de hecho “ganar amigos e influenciar a la
gente”.
Un ejemplo excelente de esta
influencia es un paciente, vendedor de casas, después de remodelar
su sonrisa escribió una carta de agradecimiento: “tan pronto llegué
a mi casa y vi mi sonrisa, mis ojos también empezaron a sonreír,
desde ese día hasta ahora he tenido los dos mejores meses de ventas
de mi vida, yo pienso que a mis clientes les gusta mi sonrisa”.
La sonrisa es la más básica expresión
facial y cuando nos privamos de ella nos estamos negando placer. El público gasta billones de
dólares cada año solamente en productos cosméticos (maquillaje)
mucho más de lo que gastan en todas las especialidades de la
odontología. La razón es que los seres humanos tienen un deseo
interminable de ser queridos y apreciados y nosotros hemos aprendido
que una apariencia placentera nos hace más populares. Es más, una de
las primeras cosas en que nos fijamos en la cara de una persona es
su boca y su sonrisa o su ausencia. Una sonrisa nos hace parecer más
cooperadores y la investigación demuestra que la sonrisa ocasiona
una respuesta similar, produciendo placer en ambas partes; ningún
tipo de maquillaje puede conseguir eso.
Conociendo esto, es fácil entender y comprender a nuestros pacientes
que debido a tener dientes con mal aspecto, teñidos, rotos, ausentes
o descolocados renuncian al tremendo placer natural de sonreír.
Cuando una paciente llegó a nuestro consultorio evitaba hablar y
nunca sonreía. Después de su tratamiento estético ella misma nos
dijo:”he vuelto a aprender a reír”.
El primordial valor de la sonrisa es su habilidad de darnos placer,
pero ¿es la sonrisa la causa o el resultado de una ocasión feliz?
Hietanen y Surakka indican que una sonrisa genuina puede de hecho
inducir “sentimientos de placer” aún cuando la sonrisa sea la de una
persona extraña en una fotografía. Su investigación intenta explicar
el mecanismo neuronal que permite al “recibidor” (la persona a quien
se le sonríe) y al “señalador” (la persona sonriente) compartir un
sentimiento de verdadero placer con solo una sonrisa. No es
sorprendente que la mayoría de las revistas y publicidad en
televisión incluyan personas con preciosas sonrisas, riendo y
sonriendo. Expertos en mercadotecnia son conscientes del poder de la
sonrisa para producir placer.
Tal es el poder de la sonrisa que, después de recibir una
remodelación de la misma, esta paciente decidió ir a una entrevista
para modelo y fue contratada para un anuncio de pasta de dientes por
su bella sonrisa. Esta paciente jamás había posado antes de manera
profesional.
Ante tanta evidencia del gran valor de la sonrisa ¿cómo es que no
podemos ayudar a la gente a disfrutar de su sonrisa? A lo largo de
mi carrera como dentista cosmético, muchos cientos de personas me
han dicho que evitan sonreír por que no están contentos con la
apariencia de sus dientes. Que triste para ellos, y para aquellos
que los rodean. A la inversa, todos hemos tenido el placer de ver de
primera mano a aquellos cuyas vidas han cambiado como resultado de
haber podido sonreír libremente por primera vez. Nuestra profesión
mejora la calidad de vida de nuestros pacientes y trae placer a
otros. Las sonrisas ayudan a las personas a ser más influyentes y
pueden conseguir más fácilmente hacer amigos. ¿Hay algo mejor que
emplear los conocimientos profesionales y técnicos para proporcionar
bonitas sonrisas a los pacientes?
Por Dr. José Luis Ruiz
Director del curso de (USC) Continuum de odontología estética
avanzada. Instructor clínico en la Universidad del Sur de California
(Escuela de Odontología)
Bibliografía
Dale Carnegie. How to win friends and influence people. Simon &
Schuster. 1981
Scharlemann JPW, Eckel CC, Kacelnik A, Wilson R. The value of a
smile: Game theory with a human face. J Economic Psychology
22:617-640,2001
Dumas G. The smile: Psychology & Physiology. París, France:
Press Universitaire de France, 1948 Hietanen JK, Surakka V. Facial expressions are
contagious. Int J Psychology 25 (1): 62 1997.